viernes, 8 de mayo de 2015

FUI TESTIGO… Elder Exvedi Morales Mérida A mi abuela Ana Olimpia Taracena (1994)

FUI  TESTIGO…
Elder Exvedi Morales Mérida
A mi abuela Ana Olimpia Taracena (1994)

Fui testigo
de cómo el tiempo se encargó
de ir pintarrajeándole de nieve
el cabello a mi madre
y de desparramar
 arrugas en su piel.

 Fui testigo
de cómo el tiempo se encargó
de robarle luz a sus ojos,
de hurtarle  fuerzas a sus pasos,
de robarle latidos a su corazón
y  de depositar en sus labios
abecedarios más dulces y sabios.

Fui testigo
de cómo el tiempo se encargó
de ir acercándola  más a Jehová Dios
y de ir distanciándola de la tierra
y de  todo aquello que nos es prestado…,
puesto que aquí
estamos de paso...

Fui testigo
de cómo el tiempo se encargó
de unirme más a ella
y de descubrir tantas lumbreras,
misterios maravillosos,
enigmas serenos
y la sonrisa de Dios.

Soy testigo
del amor inmenso
 del Supremo Creador.


¿CÓMO DARTE LAS GRACIAS SEÑOR? Autor: Elder Exvedi Morales Mérida (10/05/1994) A mi abuela Ana Olimpia

¿CÓMO  DARTE  LAS  GRACIAS  SEÑOR?
Autor: Elder Exvedi Morales Mérida (10/05/1994)
A mi abuela Ana Olimpia

Señor, amorosamente me has dado
a una madre ejemplar
que está siempre a mi lado
y mis pasos sabe guiar.

Señor, tiernamente me has dado
a una madre virtuosa
que jamás me ha abandonado
ni en la paz ni en la época desastrosa.


Señor, afectuosamente me has dado
a una madre enternecedora
que está conmigo a toda hora.
¡Gracias Señor, Padre Amado!

¿Cómo darte las gracias Señor?
¿Cómo pagarte por tan inmenso amor?
Y es que mi madre es en mi existencia:

Una luz y un ejemplo de persistencia.

BENDITA SEA LA MADRE MÍA Autor: Elder Exvedi Morales Mérida (10/05/1994) A mi abuela Ana Olimpia

BENDITA SEA LA MADRE MÍA
Autor: Elder Exvedi Morales Mérida (10/05/1994)
A mi abuela Ana Olimpia

Tanta ternura en sus abecedarios,
¡inmensidad de optimismo en sus labios¡
y es que el amor de mi madre  venerable
es  bálsamo y  poesía inefable.

Ella me da palabras de certidumbre
cuando me vapulea la incertidumbre.
Ella me da palabras de aliento,
y cuando es imperioso, un escarmiento.

Su sabiduría
es lumbrera en mi camino,
y por eso la alegría
florece  en mi sino.

Comparte mis desilusiones
y celebra mis victorias,
canta mis inspiraciones
¡somos dos jubilosas historias!


 Su sabiduría
es lumbrera en mi camino,
y por eso la alegría
florece  en mi sino.

Bendita sea la madre mía
que en la angustia y alegría,
en el dilema y en el sufrimiento
¡está conmigo en todo momento!


SU AUSENCIA Autor: Elder Exvedi Morales Mérida (10/05/1994)

SU AUSENCIA
Autor: Elder Exvedi Morales Mérida (10/05/1994)

Hacía muchos años
que la silente enfermedad
le restaba vida
sin nosotros saberlo.

Ella lo sabía
ocultándonos su dolor
porque la pobreza
sin clemencia nos castigaba.

Y, a pesar de todo,
sonreía y daba lo mejor de sí;
y es que el amor de una madre
es sublime y misterioso.

Y un día,
un triste día,
al caer la tarde
en mis brazos expiró.

Murió en mi regazo
con una sonrisa en los labios
porque aprendió a vivir
y a morir.

Y se fue
dejando un vacío
que me arranca sollozos.

Es que su ausencia
es tan terrible
que la tristeza indescifrable
se aloja en mi  conciencia
y lloro
y clamo a Dios.


Mi madre,
mi bendita madre,
murió en mi regazo
con una sonrisa en los labios
porque aprendió a vivir
y a morir.


DESDE SU PARTIDA Autor: Elder Exvedi Morales Mérida (10/05/1994)

DESDE SU PARTIDA
Autor: Elder Exvedi Morales Mérida (10/05/1994)

Desde que mi madre se marchó
para jamás retornar
el alma de congoja se me colmó
y jamás volví reír ni a soñar.

Desde su partida
cambió mi vida
y nada ni nadie llenó
el vació que ella dejó.

Su ausencia me lastima
y mientras más la rememoro
crece hacía mí la grima
porque es un irrecuperable tesoro.

En vida no la supe honrar
y mi camino torcido la hizo llorar.
Aún así,
me prodigó lo mejor de sí.

Y, quizás jamás,
volveré a sus brazos.
Y mi raquítica paz
se desploma, haciéndose pedazos.

Desde su partida
negra se tornó mi vida
y nada ni nadie llenó

el vació que ella dejó.

LA DESCUBRO Autor: Elder Exvedi Morales Mérida (10/05/1994)

LA DESCUBRO
Autor: Elder Exvedi Morales Mérida (10/05/1994)

A mi abuela Ana Olimpia Taracena (1994)

La descubro
 con la mirada
perdida en el horizonte
como si tratara de escrudiñar en el tiempo
algo indescifrable.

Sus ojos se llenan de lágrimas,
su rostro es invadido
por un misterio
y mi alma se llena de incertidumbres.

Solloza,
y la mirada
incrustada en el lejanía
se colma de gorjeos  insólitos.

Sus labios murmuran algo
como si  evocaran los versos
de algún poeta apesadumbrado.

Mi madre sigue
con la mirada
perdida en el horizonte
como si tratara de escrudiñar en el tiempo
algo indescifrable.


EN SAN JOSÉ EL TABLÓN Autor: Elder Exvedi Morales Mérida. EN SAN JOSÉ EL TABLÓN Autor: Elder Exvedi Morales Mérida.

EN SAN JOSÉ EL TABLÓN                                                                                       Autor: Elder Exvedi Morales Mérida.                                                                                                                                            A mi abuela Ana Olimpia Taracena  (26 de julio de 1993)

En San José El Tablón
Mamá Limpa ve cómo el tiempo
se va esfumando
como si fuera neblina.
Ella  lee
en las páginas del cielo
lo que Dios escribe,
y, además,
 puede charlar con las luciérnagas
que al caer la noche
salen a las calles y senderos
de esa poética aldea
donde probé por primera vez
una jícara de cusha.

El tiempo transcurre
y veo cómo
poco a poco
los días traviesos
con sus pinceles invisibles
le van pintando los cabellos de plata.

Y su piel
se llena de arrugas,
de surcos
que narran crónicas,
y no miento
que me lleno de melancolía.


En San José El Tablón
Mamá Limpa ve cómo el tiempo
se va esfumando

como si fuera neblina.